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Carta de despedida

Queridas compañeras y compañeros,

Hoy me dirijo a vosotras y vosotros con el corazón lleno de emociones encontradas. Tras años de entrega y dedicación, ha llegado el momento de cerrar un capítulo en mi vida profesional y despedirme como presidenta de la Asociación Nacional de Trabajo Social en Ejercicio Libre (ATSEL). No ha sido una decisión fácil, por todo lo que falta por hacer, pero sí ha sido una decisión meditada, con la certeza de que dejo la presidencia de esta casa en manos de una comunidad fuerte, unida y comprometida con nuestro propósito.

Desde aquel 2015, cuando un grupo de soñadoras y soñadores decidimos fundar ATSEL, nuestra misión fue clara: dar voz y visibilidad al Trabajo Social en Ejercicio Libre, abrir camino a quienes deseaban emprender y fortalecer una profesión que merecía su espacio en el ámbito privado, así como combatir la soledad de quienes teníamos la clara convicción de que creíamos en lo que hacíamos, a pesar de todas las opiniones en contra.

Mirando atrás, me llena de orgullo ver cuánto hemos logrado juntas y juntos. Se han creado muchas sinergias, que han permitido la creación de empresas a raíz de la red de ATSEL.
Cada encuentro, cada iniciativa, cada batalla librada ha valido la pena. Hemos conseguido que muchos colegios profesionales reconozcan el ejercicio libre como una vía legítima de nuestra profesión, hemos acompañado a profesionales en sus primeros pasos como emprendedoras y emprendedores y, sobre todo, hemos tejido una red de apoyo basada en el compañerismo y la pasión por el Trabajo Social.

Nada de esto habría sido posible sin el esfuerzo y compromiso de quienes han caminado a mi lado. A la junta directiva, a cada persona que ha pasado por ella aportando su dedicación y conocimientos, a las compañeras y compañeros de las comisiones de trabajo, a las socias y socios, a quienes han creído en este proyecto y han sumado esfuerzos: gracias.

Gracias por confiar, por no rendiros ante las no pocas dificultades que han ido surgiendo a lo largo de todo este tiempo y por demostrar que el Trabajo Social en Ejercicio Libre es una realidad imparable.

Quiero expresar también mi gratitud a las universidades que han acogido con entusiasmo la presentación de ATSEL y la importancia del ejercicio libre, al Consejo General de Trabajo Social por su reconocimiento, Colegios Profesionales que han dado un paso adelante creando vocalías y comisiones de Trabajo Social en Ejercicio Libre. Su apoyo ha sido fundamental para legitimar y consolidar esta forma de ejercer nuestra profesión y como no, a la comunidad de colegas latinoamericanos que nos han honrado con su presencia en los 3 Congresos organizados, con su seguimiento, aportaciones y cariño mostrado. Gracias!

Mi reconocimiento especial a todas aquellas personas que, desde ATSEL, hemos asesorado, mentorizado y acompañado en su camino del emprendimiento hacia el ejercicio libre. Han sido incontables las horas dedicadas con cariño y entrega, porque cada paso dado ha sido impulsado por la pasión y el compromiso que siempre ha caracterizado a la Junta de ATSEL para con sus socias y socios, y a mí como presidenta.

Durante todos estos años he intentado siempre dar lo mejor de mí en cada momento. Me marcho con esa satisfacción y a la vez con la inevitable sensación de que queda mucho trabajo por delante. Por ello, aunque ya no forme parte de la directiva, seguiré apoyando esta causa como socia, con la misma convicción y pasión que me ha movido hasta ahora. ATSEL es y será siempre mi hogar, y confío plenamente en quienes tomarán el relevo para continuar con esta labor.

Os animo a seguir avanzando, a seguir luchando, a no conformaros. Porque lo que hacemos cambia vidas, y porque juntos somos más fuertes.

Con gratitud y cariño,

Loli Rodríguez Pérez