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El momento ideal para iniciar un proyecto de Trabajo Social en ejercicio libre

Por Eva | Duantria ecosocial

Al inicio de mi vida laboral como trabajadora social, observé que había personas, sobre
todo personas mayores, que necesitaban ayuda en su día a día. Corría el año 2000 y la
ayuda a domicilio no era tan habitual ni tan conocida como hoy, de forma que pensé que
quizás sería interesante ponerme manos a la obra y abrir un servicio privado que cubriera
esa necesidad. No lo hice, hacía 8 años que había finalizado mis estudios de trabajo social y
desconocía como llevar a cabo esa iniciativa, tampoco encontré apoyos para emprender.

Unos 10 años más tarde volvió a mi cabeza la idea de emprender, primero tímidamente,
pero se reforzaba en el día a día cuando acudían a mi trabajo personas de todo tipo y
edad demandando información y ayuda para solicitar recursos sociales de todo tipo, desde
presentar una instancia para una oposición, hacer un currículum o solicitar ayuda para
cuidar a una persona dependiente. Ya hace 14 años “estaba todo en internet”, pero
entonces, ¿por qué la gente lo desconocía?


Fue en 2013 cuando, tras un despido cuyo mal recuerdo se resiste a abandonarme, volví a
retomar la idea de emprender y navegando por internet encontré a gente que hablaba de
ejercer trabajo social “independiente”. Poco a poco y gracias a las redes sociales nos fuimos
conociendo y tras pasarnos los teléfonos, hacer un grupo y empezar a reunirnos, nació ATSEL
paralelamente a mi primer proyecto de trabajo social en ejercicio libre. ¡Ay! Pero de nuevo
el desconocimiento, al que se sumó la precipitación y un entusiasmo sin control, hicieron que
mi proyecto personal fracasara.


Pero en mí seguía la inquietud de poner en funcionamiento “mi” proyecto, así que le di
tiempo al tiempo y poco a poco en mi imaginación empezó a surgir una imagen, una idea,
un logotipo, y además veía que las demandas de la gente eran las mismas. Por mucho que
“todo esté en internet” la gente sigue preguntando: “Mi madre está mala, ¿Dónde consigo a
una persona para cuidarla?” o “Me encanta conducir, pero no sé donde ir para trabajar de
lo que me gusta” o “¿Cómo hago para inscribirme en una oposición?”. En fin, que el mundo
real sigue necesitando a personas para resolver muchas dudas. Así que me dije “¡Vamos, tú
puedes!”. Y poco a poco, aprovechando los conocimientos y la experiencia cosechada,
surgió Duantria ecosocial.


Ahora con más calma, poco a poco, dando pasitos, voy haciendo lo que me gusta, sin
presiones y teniendo en cuenta mi intuición que me avisa y me dice que sea yo, que la
primera a la que tengo que agradar es a mí misma y cumplir mis expectativas y no las de los
demás.


Son nuestros tiempos, nuestra intuición, los que nos guían y nos llevan a emprender para
satisfacer nuestra inquietud profesional, de modo que no hay un momento ideal para
emprender y todos son momentos ideales. La valoración es nuestra.

*** Puedes leer más artículos de Duantria ecosocial en https://duantriaecosocial.blogspot.com/

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