De soñar con emprender en la universidad a gestionar las viviendas sociales de Alicante, el caso de Paula Rodríguez
Entrevista a Paula Rodríguez, socia de ATSEL y emprendedora en Trabajo Social.
¿En qué año decidiste emprender?
Decidí emprender cuando comprendí que quería desarrollar mi profesión desde una perspectiva más libre, cercana y adaptada a las necesidades reales de las personas. Tras años trabajando en distintos ámbitos del Trabajo Social, sentí que había llegado el momento de crear mi propio camino y aportar mi experiencia de una forma más flexible e innovadora.
En solo 11 meses como autónoma he pasado de una idea a un proyecto sólido con impacto en distintos entornos
Aunque llevo 11 meses como autónoma, la realidad es que este proyecto comenzó mucho antes. Ya durante mis años en la universidad soñaba con emprender. Mientras estudiaba, también trabajaba, y esa combinación me permitió conocer de primera mano distintos entornos laborales, aprender cómo funcionan las organizaciones y desarrollar una visión mucho más amplia de la profesión. Emprender no fue solo una decisión profesional, sino también personal, porque me permitió construir un proyecto alineado con mis valores y mi forma de entender la intervención social.
En este poco tiempo, ¿cómo ha evolucionado tu idea inicial hasta los proyectos que desarrollas ahora?
La evolución ha sido mucho más rápida de lo que imaginaba. Empecé con la idea de ofrecer servicios de Trabajo Social de forma independiente, pero poco a poco fueron surgiendo nuevas oportunidades y proyectos que me permitieron ampliar mi ámbito de actuación.
Hoy trabajo en áreas muy diversas, desde la gestión de viviendas sociales hasta la intervención en empresas y la elaboración de informes sociales especializados. Lo que más me satisface es comprobar cómo una idea que nació con mucha ilusión se ha convertido en un proyecto sólido, capaz de generar impacto en distintos entornos y de adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad.
Creo que una de las claves ha sido no poner límites al Trabajo Social. Muchas veces se piensa en nuestra profesión desde ámbitos muy concretos, pero existen numerosas oportunidades para innovar y generar valor en espacios que tradicionalmente no habían contado con nuestra figura profesional.
Ahora eres la responsable de todas las viviendas sociales de la zona de Alicante y gestionas el proyecto desde la figura de autónoma. ¿Cómo te llegó la oportunidad laboral?
La oportunidad llegó gracias al trabajo constante y a la confianza que he ido construyendo a lo largo de mi trayectoria profesional. Muchas veces pensamos que las oportunidades aparecen de repente, pero en realidad son el resultado de la formación, compromiso y dedicación.
Mi día a día es muy dinámico. Gestiono incidencias, realizó seguimiento social de las familias, coordino recursos, mantengo contacto con diferentes profesionales y administraciones, y busco soluciones para situaciones que, en muchos casos, son complejas. Cada jornada es diferente, pero todas tienen algo en común: trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas y garantizar que el acceso a una vivienda vaya acompañado de una intervención social adecuada.
Es un trabajo que requiere organización, capacidad de adaptación y mucha escucha, porque detrás de cada expediente hay personas, familias e historias que merecen ser atendidas con cercanía y profesionalidad.
También te has dedicado al trabajo social en empresas, ¿cómo conseguiste llegar hasta ahí?
Siempre he defendido que el Trabajo Social tiene mucho que aportar dentro de las empresas. Durante años se ha asociado nuestra profesión únicamente a determinados ámbitos, pero la realidad es que las organizaciones están formadas por personas, y cuidar a las personas también es cuidar a la empresa.
Llegué a este ámbito identificando una necesidad que muchas organizaciones tenían y que pocas veces estaba cubierta. Empecé colaborando en proyectos relacionados con el bienestar laboral, la conciliación y el acompañamiento a trabajadores, y descubrí un espacio con un enorme potencial de crecimiento.
Además, existe una realidad que muchas empresas desconocen o no terminan de desarrollar. Las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a disponer de un Plan de Igualdad. Sin
embargo, en muchas ocasiones ese plan existe sobre el papel, pero no se implementa realmente en el día a día de la organización.
Una parte importante de mi trabajo consiste precisamente en convertir ese documento en una herramienta útil y viva. Acompañó a las empresas para que las medidas se ejecuten de forma real, que los trabajadores conozcan sus derechos, comprendan qué es el Plan de Igualdad y cómo puede beneficiarse. Mi objetivo es que deje de ser un requisito administrativo para convertirse en una herramienta de cambio que genere entornos laborales más justos, igualitarios y saludables.
Creo firmemente que las empresas que ponen a las personas en el centro son empresas más saludables, más sostenibles y más competitivas.
Emprender no es un camino fácil, e incluso a veces solitario, ¿qué te ha aportado estar en ATSEL?
Emprender puede ser apasionante, pero también implica incertidumbre y muchos retos. Por eso considero tan importante contar con espacios donde compartir experiencias con otros profesionales.
ATSEL me ha aportado acompañamiento, aprendizaje, inspiración y una red de personas que entienden perfectamente los desafíos de emprender desde el Trabajo Social. Compartir inquietudes, ideas y proyectos con compañeros que hablan tu mismo lenguaje profesional ayuda a crecer, a sentirte respaldada y a descubrir nuevas oportunidades de colaboración.
También me ha permitido comprobar que cuando los profesionales nos unimos y compartimos conocimiento, todos avanzamos más rápido y con mayor seguridad.
La sociedad está cambiando y necesita respuestas innovadoras desde el Trabajo Social
¿Crees que es un buen momento para emprender en Trabajo Social? ¿Qué recomendaciones harías a esas personas que quieren hacerlo?
Creo que es un momento muy interesante para emprender en Trabajo Social. La sociedad está cambiando y cada vez aparecen nuevas necesidades que requieren respuestas innovadoras. Nuestra profesión tiene mucho que aportar en ámbitos que van más allá de los espacios tradicionales.
Mi principal recomendación es que confíen en su capacidad profesional, que se formen continuamente y que no tengan miedo a mostrar el valor de lo que hacen. También les diría que emprender no significa hacerlo todo solos: es importante crear redes, colaborar con otros profesionales y aprender de quienes ya han recorrido parte del camino.
Y algo que considero fundamental es no rodearse únicamente de trabajadores sociales. A lo largo de mi trayectoria he aprendido muchísimo de profesionales de otros sectores. Durante mi camino tuve mentores vinculados al ámbito empresarial y financiero que me ayudaron a ampliar mi visión, comprender mejor cómo funciona una organización y desarrollar una mentalidad estratégica. Como trabajadores sociales sabemos acompañar a las personas, pero cuando emprendemos también necesitamos aprender sobre gestión, finanzas, comunicación y liderazgo.
Si algo he aprendido es que las oportunidades suelen llegar cuando el trabajo, la constancia y la pasión se encuentran en el mismo lugar.

